La hincha de Ginóbili que vendió los muebles de su casa para verlo jugar en San Antonio

Las imágenes de ella esperando a Ginóbili a puro llanto de emoción recorrieron el mundo. Ana Paula Ciapinna, una enamorada de la personalidad, el profesionalismo y el juego de Manu, contó en La Licuadora Deportiva todo lo que hizo para darse uno de los gustos de su vida: viajar a San Antonio para ver jugar a su gran ídolo.

Todo comenzó en un año olímpico. Corría el 2004 y la Generación Dorada hacía historia para el deporte argentino al consagrarse campeón en los Juegos Olímpicos de Atenas.

 

Todo comenzó con la palomita recordada de Manu Ginóbili en el primer juego frente a Serbia. Para ella, fue el primer capítulo de una historia que tuvo un nuevo episodio hace algunas semanas, nada más.

 

"Soy muy fanática de él, como deportista, como profesional y como persona. Me siento muy feliz de haber cumplido el sueño de poder conocerlo", le dijo Ana Paula Ciapinna a La Licuadora Deportiva.

 

Oriunda de General La Madrid, una pequeña localidad de la provincia de Buenos Aires, esta amante del básquet se enamoró perdidamente del número 20 de los San Antonio Spurs a los 13 años. Su familia, bien futbolera, no pudo comprender como sucedió tal cuestión. Pero esa unión sentimental fue única para Ana Paula. Fue un motor para su vida.

 

"Vengo de una familia donde todos disfrutan del fútbol y rompí con los esquemas cuando empecé a jugar al básquet desde chica", comentó.

 

Su colección por Manu se volvió una adicción. Carpetas y carpetas con recortes que graficaban las hazañas de Ginóbili en su camino hacia el estrellato de la NBA.

 

Ya con la mayoría de edad, se propuso conocerlo. Viajo a Buenos Aires para verlo jugar con la selección. Hace un par de años, se tomó un avión con destino a Río de Janeiro para verlo en los Juegos Olímpicos. Doce años después de verlo en la tele, lo veía en el Arena Carioca 1 retirándose con la celeste y blanca.

 

Pero todavía le faltaba ese moño para decorar su experiencia Ginóbili. "El viaje a San Antonio me lo propuse después de ver su protagonismo en los playoffs de la temporada pasada de la NBA sin saber si Manu iba a seguir”, relató.

 

“Me prometí qué si seguía una temporada más, iba a viajar a verlo". ¿Qué tuvo que hacer para lograrlo? "Vendí todos los muebles de mi casa. Ahorré desde octubre de 2017 hasta marzo y dejé muchas cosas para poder viajar".

 

Una vez que piso San Antonio, su retina se convirtió en una cámara. Cada paso significaba sentir y comprobar el amor y la devoción que tienen por Ginóbili en la casa de los Spurs.

"Vendí todos los muebles de mi casa. Ahorré seis meses y dejé muchas cosas para poder viajar a ver a Manu"

"Muchos argentinos quisieron estar en ese lugar para poder ver el agradecimiento de la gente de San Antonio y cómo lo tratan y quieren en la ciudad", dijo Ciapinna. Ese momento fue memorable. De esos que le quedarán guardados en lo más profundo de su corazón.

 

En la previa al partido, Manu se acercó al lugar donde estaban todos los argentinos presentes. Esta temporada de la NBA está marcada por varias cuestiones y una de ellas es que, a cada estadio donde va el equipo de Popovich, hay un fanático de Manu que viajó miles y miles de kilómetros para verlo jugar.

 

Y llegó Ginóbili después de su sesión de tiros antes de salir a la cancha. Metro a metro se acercó a Ana Paula, que ya no podía disimular la emoción de tener, una vez más, a un paso de distancia.

 

"Era tanta la emoción que tenía ese día, que no podía hablar. Ni siquiera pude decirle de dónde era. No le pregunté si seguía un año más. Cuando se me acercó, me firmó la remera y nos tomamos un par de selfies, me dijo ´tranquila, tranquila´”, explicó Ana Paula, que intenta transmitirle a sus dirigidos -es entrenador de básquet de chicos- los valores que captó en el campeón olímpico.

 

“Sólo le dije gracias". Esa frase, aunque parece simple, enmarca la importancia de Ginóbili en la vida de Ciapinna. Algo que se multiplica alrededor del planeta. “Nunca se imaginó que iban a llegar tantos argentinos a verlo", comentó.

 

Cualidades le sobran a Ginóbili. Pero Ana Paula aprovechó la charla para marcar algunos. "Es impresionante ver el nivel y la concentración con la que juega. La profesionalidad y entrega partido a partido son cualidades que cualquier deportista debería imitar", expresó.

 

Ana Paula vendió sus muebles y puso mucho dinero para cumplir su sueño. Voló a Estados Unidos y vio a su ídolo, de carne y hueso, hacer esas cosas que siguen sorprendiendo a la NBA y al mundo entero. Porque Manu Ginóbili ya es una leyenda que en el último tiempo se ganó el apodo de #ElPibeDe40.

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