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EL HOMBRE QUE SE CONVIRTIÓ EN LEYENDA

"Estoy feliz de haber estado en cinco Juegos", le dijo el múltiple medallista a La Licuadora Deportiva. En su última vez en el mayor evento del deporte adaptado, el nadador se despidió con un diploma. ¡Gracias, Guille!

Gracias a la expulsión de la delegación rusa de Río 2016, tuvo su invitación. Un premio merecido para darle un cierre de película a los capítulos gloriosos de su actuación paralímpica. Bronce en Sydney 2000, Plata en Atenas '04 y tercer puesto en Beijing 2008. Pero además de haber logrado esas tres medallas, lo más valioso de Guillermo Marro es su legado. Ejemplo para los nuevos integrantes de la natación adaptada y para todo atleta que aspire crecer.

 

"Estoy disfrutando de todo lo que estoy viviendo desde el primer día que llegué", nos contó el nacido en Pergamino desde la Villa Paralímpica. Sin la presión con la que compitió en sus anteriores cuatro presentaciones en los Juegos, se tomó esta experiencia como algo nuevo. El principio de un final maravilloso, en el que pudo terminar con un diploma paralímpico, luego del octavo puesto en los 100 metros espalda S7. 

 

"Me cuesta verme como ejemplo o como figura, pero se que algo puedo dejarle a los más chicos", explicó Guille, que es visto por los jóvenes como la figura a seguir. Es que, más allá de sus logros, su perfil de atleta lo imponen como tal. 

 

Marro vivió algo único en su última salida a escena. En el Centro Acuático, disfrutó cada momento en el agua. "El aliento del público fue espectacular, por como están dispuestas las tribunas se sintió mucho a la gente en la pileta", expresó el hombre que se convirtió en leyenda viva del deporte adaptado nacional. 

 

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