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"ME LLEVO LA MEDALLA DE PLATA, PERO PARA MI VALE ORO"

Delpo hizo historia para el tenis y para su carrera. Con un cuadro desfavorable y ocho días maratónicos de competencia, se convirtió en el primer doble medallista en su deporte. Dejó todo en la cancha, hasta las uñas de los pies, pero se va con el corazón lleno de alegría y emociones de sus segundos Juegos Olímpicos.

El calor apretaba. Si bien el partido se retrasó gracias a la programación de Río (antes de la final de singles se disputó la de dobles mixto en la cancha central) y se terminó jugando cuando bajó el sol, el clima no favorecía a un agotado Juan Martín del Potro, que venía de disputar una larga semifinal ante Rafael Nadal que se definió en el tercer parcial.

 

Andy Murray, más fresco, encontró en los puntos largos y en hacer correr al argentino, las claves para desgastar a su rival. El tandilense confesó en conferencia de prensa que empezó la tarde descompuesto y que le costaba hacer foco en la pelota, producto del cansancio acumulado desde el debut.

 

“Cuando vi el draw pensé que iba a ser un torneo corto”, dijo entre risas, agotado pero feliz. No paraba de tocar la medalla de plata que tenía colgada en su pecho, de mirarla y mostrársela a todos los periodistas que estábamos congregados en la sala de prensa. “Será de plata, pero para mí vale oro”, expresó con una amplia sonrisa. 

 

Y no es para menos. El encierro en el ascensor de la Villa Olímpica, la primera ronda contra Novak Djokovic, el calendario superpuesto y sin descanso. Sin embargo, la muñeca respondió bien y con gran juego en toda la semana, Delpo fue superando escollos: Nole, Sousa, Taro, Bautista Agut y la semifinal de 3h8m ante Nadal. Cuando parecía que Juan Martín se caía, aparecía el apoyo incondicional del público: “Me hicieron llorar toda la semana”, sintetizó.  

 

El resultado dice que Murray derrotó a Del Potro en cuatro sets, 7-5, 4-6, 6-2 y 7-5, pero para todos los que estuvimos presentes, para los argentinos que lo siguieron en sus casas, nos quedó que la Torre de Tandil venció a la adversidad y se sintió olímpico en la cancha de Río.

 

Estuvo a punto de perderlo, de no poder volver a sostener una raqueta y de pensar en el retiro. "El tenis es mi vida. Sufrí cuando no pude jugar y ahora me está haciendo muy feliz de nuevo”. Sin dudas, eso se nota. Delpo está recuperando su juego y quiere terminar el año en las canchas, algo que hace algunos meses era sólo un sueño.

 

“Tener esto colgado es un sueño para cualquier deportista y la chance de colgarme dos, es mucho más que un sueño". Y se fue, arrastrando su cansancio, pero feliz, lleno de emoción y mirando a su nueva amiga, esa que es de plata pero vale oro.   

 

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