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SUEÑO CUMPLIDO

Santiago Lange lo logró: en sus sextos Juegos Olímpicos, se colgó la medalla de oro junto a Cecilia Carranza en la clase Nacra 17. Una historia de superación. Ella lo esperó, Él volvió después de una dura enfermedad y se coronaron en las aguas de Río. 

Es un hombre común. O tal vez, no tanto. En Río 2016 está viviendo su sexta experiencia olímpica. Sí, leyeron bien. A los 54 años, este ingeniero naval que es reconocido en todo el mundo del yachting, vivió para vivir este momento único e irrepetible en la vida de un atleta. Y lo hizo junto a Ceci Carranza, su compañera de embarcación. La misma que lo socorrió cuando, el año pasado en Barcelona, Santiago Lange se descompensó producto de una enfermedad que avanzaba.

 

El día de su cumpleaños 53, Santi fue operado. Le quitaron uno de sus pulmones. Nadie sabía como sería la recuperación. Nadie sabía si podría decir presente en Río. Ya tenía dos medallas olímpica, ambas de bronce y conseguidas junto a Camau Espínola, pero él deseaba ser de oro. Fue por eso que, conociendo la competencia que se aproximaba, decidieron con Carranza instalarse en la ciudad sede de los Juegos. Seis meses antes para conocer cada rincón de la cancha, vivir y sentir el agua. 

 

Con el valor recargado de tener a dos de sus hijos, Yago y Klaus en competencia, Lange sentía que era hoy, acá y ahora. Río 2016 era la oportunidad de su vida. Era la chance de celebrar la oportunidad que le dio la vida de regresar a su espacio en el mundo. Así fue que terminaron primeros en la general, después de las regatas. En la Medal Race, competencia que define las posiciones finales, sufrieron varias penalidades, pero igual les alcanzó (por un punto) para ganar y superar a los austríacos y australianos.

 

“Me saqué la espina de no haber podido lograr el oro en Juegos anteriores, era una gran deuda para mí”, dijo Santiago, que todavía está en el aire. Su imagen en el podio, junto a Cecilia, lo dicen todo. Sus rostros marcan el fin de un camino que tuvo obstáculos que no pensaron que podrían saltear. Lange hizo historia con su tercera medalla olímpica. Carranza se convirtió en la primera mujer en colgarse una dorada en su disciplina. Desde Atlanta '96, la vela siempre ha sumado en el medallero celeste y blanco. Esta vez fue de oro. Uno que se hizo esperar y cayó en las manos del mejor ejemplo de superación y deportividad que ha dado este deporte.

 

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