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GRANDIOSA

Paula lo hizo: en el primer día de acción en Río, la judoca se consagró campeona olímpica. El análisis de una deportista que quedará en la historia por ser la primera medallista de oro en nuestro país. Antes de flamear la bandera en la clausura, mano a mano con La Licuadora Deportiva

Difícil escribir algo que no se haya escrito sobre ella, la gran protagonista del primer día oficial de acción en Río 2016. Es difícil porque ella se ha encargado, a lo largo de los años, de reescribir su propia historia. Le agregó nuevas y gloriosas páginas, en un libro que tiene final abierto. En esta misma tierra, hace nueve años, se subió al podio panamericano. Hoy, en un escenario diferente, con la presión de ser, para muchas, una de las grandes esperanzas de medalla para Argentina, repitió la imagen. Pero esta fue diferente. El color de la presea lo fue. Todo es diferente cuando te das cuenta que sos campeona olímpica. O tal vez no tanto para ella.

 

Paula Pareto es la mejor deportista individual que tiene el deporte argentino. Sí, como nos dijo Emma Lucenti cuando visitó los estudios de La Licuadora Deportiva: "ella es más que Messi". Suena fuerte, claro. No se los puede comparar, sin dudas. Leo juega en otra galaxia. Por eso, de los terrenales, la Peque es la N° 1. ¿Cuántos atletas en la historia han logrado, en años consecutivos, ser campeones del mundo y oro olímpico en su disciplina? Todo es producto de una trabajado incansable como Paula, que formó un gran equipo con Laura Martinel (entrenadora) y Oritia González (sparring) para evolucionar y transformarse en la atleta top de los 48 kilos.

 

Pasaron ocho años de esas lágrimas en Beijing. Más joven e incrédula. En ese tiempo, Pareto evolucionó. Se convirtió en una atleta completa. Y después de Londres, donde cayó en la pelea por el bronce, se replantó como seguir. Tomó la decisión de mejorar lo bueno y mejorar los aspectos que le podrían dar un salto de calidad. Así lo hizo. El año pasado fue de excelencia, con podios en cada una de las competencias donde participó. Río fue el punto final de una planificación que se construyó a conciencia, por eso la idea de competir y quedar lo más alto posible del ranking olímpico (2°).

 

En la estadística quedará su nombre para la eternidad: primera campeona olímpica femenina en la historia del deporte argentino, además de lograr ser la única deportista individual que se colgó dos preseas olímpicas. Afuera del tatami, la Peque siempre fue la Peque. Respetuosa, cariñosa y afectuosa con cualquiera. Una clase de deportista que forjó su éxito con temple, mucho esfuerzo y dedicación. Una atleta completa, que será complicado volver a ver. Una distinta en un deporte que pocos conocen, pero que Paula se encargó de difundir en cada rincón de la Argentina.

 

Casi dos horas después de ganar la medalla, y una luego de sentir vibrar su cuerpo con el himno argentino en el podio, la Peque de oro salió del vestuario como si hubiera competido en un torneo más. Para ella lo fue, porque así se toma cada lucha en el tatami. Internamente, y cuando pase un poco el tiempo, Pareto se dará cuenta que logró algo inigualable. Algo grande, como su corazón. Algo inmenso como su estirpe. Gigante como su medalla dorada para la Argentina.

 

REVIVÍ LA FINAL Y EL PODIO

EL CAMINO A LA FINAL

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