paula pareto, la leyenda del judo que dejó su alma por última vez en tokio

la campeona olímpica se despidió en el repechaje ante la portuguesa castro y no avanzó en la lucha por las medallas. en el final de su gloriosa carrera, peque mostró su fortaleza para intentar volver al podio, pero se quedó con un diploma que corona una trayectoria olímpica que quedará en la historia del deporte.

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El final de una era. Las lágrimas de Peque son las de todos nosotros. Se termina una etapa gloriosa del deporte argentino. No pudo en el repechaje ante la portuguesa Costa, pero su corazón es tan grande que lo primero que hizo fue reconocer a su rival. Porque así es Paula Pareto, un ícono del deporte argentino olímpico.

 

Fuiste medallista en Beijing 2008. Ocho años más tarde, en Río 2016, te convertiste en la primera mujer argentina de un deporte individual en ser de oro. Pero más allá de todos los títulos, mundiales y el resto, lo más relevante de tu carrera es que sos un ejemplo. Para las viejas y futuras generaciones. Lo mismo que la querida Laura Martinel.

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Peque le puso punto final a su estadía en Tokio con una reñida pelea en el repechaje por buscar una medalla de bronce y marcó así su adiós definitivo del deporte de élite. La medallista dorada en Río 2016 cayó ante la portuguesa Catarina Costa y se quedó con un diploma olímpica, pero principalmente con el reconocimiento del deporte mundial.

Una vez que se decretó su derrota, Pareto abrazó a su rival como reconocimiento por su triunfo y se marchó entre lágrimas del recinto. En el camino, los abrazos fueron interminables de las distintas personalidades que se encontraban allí. “En verdad, fue dentro de todo bueno. No me veía compitiendo en estos Juegos. Creo que fui fiel a mis principios de dar todo, hasta la última gota, no dejar nada”, reconoció entre lágrimas. “Estoy contenta hasta dónde llegué. La verdad que no pensaba llegar a estos Juegos. Espero que lo hayan disfrutado hoy y todos estos años porque esta fui mi última competencia nacional, internacional y en la vida”.

A los 35 años, la deportista seguramente dará un paso al costado del deporte de elite y abrirá la puerta a su nueva vida más asociada a la medicina, otra pasión a la que le dedicó mucho esfuerzo en los últimos años, especialmente en estos meses recientes de pandemia. Sin embargo, en medio de ese cruce de sentimientos, dejó un ejemplo de deportividad: “Perdón, esta vez no se dio. Di lo que pude, pero bueno, es deporte también. Creo que la tristeza también es parte de tantas alegrías. Es una chica divina contra la que luché, se merece que le vaya bien también”. 

Sos leyenda, Paula. Para siempre.

 

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