La esperanza del atletismo argentino que prefiere entrenar en Avellaneda antes que viajar al exterior

Con sólo 20 años, Joaquín Gómez arranca una temporada especial. A pesar que recién se está insertando en el mundo de mayores, el lanzador de martillo ya logró la clasificación para el Iberoamericano de atletismo y para los Juegos Suramericanos Cochabamba 2018. ¿Cómo planifica su futuro? En su barrio de toda la vida, junto a su papá entrenador y los afectos que lo motivan.

Es chico pero grande al mismo tiempo. Su lugar en el mundo es Avellaneda, un barrio que convive con Independiente y Racing a un par de cuadras de distancia. Ahí, en el medio de una marea futbolera vive y se entrena una de las grandes esperanzas del atletismo argentino.


Joaquín Gómez nunca viajó para entrenarse fuera de Argentina. Y no es algo que lo incomoda. Se siente bien en su hábitat, rodeado de los implementos que recién hace poco tiempo le llevo la Confederación Argentina de Atletismo (CADA).


“Prefiero entrenar en mi casa, donde me siento cómodo y guardo los viajes para salir a competir para poder cruzarme con futuros rivales", le dijo el lanzador de martillo a La Licuadora Deportiva.


Ya dejó atrás una gran etapa como juvenil. Ahora le toca empezar a codearse con adultos y profundizar los grandes resultados logrados en la categoría Sub 23. ¿Cómo arrancó el 2018? Haciendo volar el implemento bien lejos. 


En su primera actuación del año hizo marca de 73.10 metros en el Campeonato Metropolitano de Mayores que se realizó en el CeNARD. Con ese registro sacó pasaje para los Juegos Suramericanos de Cochabamba y se ubicó en el segundo lugar del ranking mundial Sub 23. 


"Tuve tres torneos muy buenos en el arranque de la temporada, arriba de los 73 metros. Ahora, vamos a estar en Cochabamba y en el Iberoamericano de mayores, además de varios torneos de mi categoría -Sub 23”, comentó el joven atleta.
 

“Prefiero entrenar en mi casa, donde me siento cómodo y guardo los viajes para salir a competir para poder cruzarme con futuros rivales"

La próxima parada de la gira por los Grand Prix organizador por la Confederación Sudamericana de Atletismo hizo volar de nuevo el martillo y consiguió su mejor marca 2018: lanzó 73.64 metros para meterse en el top 40 del planeta.


"El objetivo en Bolivia es acercarme al podio. Serán mis primeros Juegos Suramericanos pero ya se quiénes van a ser mis rivales. Será una linda prueba para testearme", expresó.


Joaquín es parte de la familia Gómez. Una familia de atletas. Su papá fue siete veces campeón Sudamericano en lanzamiento de martillo; mientras que su madre fue corredora. Su hermana menor Daniela también lanza el martillo. 


Además de ser su entrenador desde los 12 años, papá Daniel es vital en el día a día. Al igual que todo su entorno. Ese que lo hace entrenarse feliz, día tras día, sin dejarse cautivar por los viajes al exterior.


Su responsabilidad y ganas de crecer se leen claro en sus palabras: "Me faltan mejorar cosas y madurar como atleta, pero tenemos ganas de poder clasificar a Tokio 2020”, añoró Joaquín. 


“No dejamos nunca de lado la parte técnica y estamos sumando cargas a los entrenamientos para lograr avances en la potencia física”, agregó.


Joaquín es estudiante de Kinesiología y Fisiatría en la UNAJ (Universidad Nacional Arturo Jauretche), un plus para su carrera deportiva y para un futuro. "Combino los horarios de entrenamiento con los de la facultad. La prioridad es el deporte, pero es necesario tener un estudio. Mis papás siempre me dijeron eso desde que era chico", recordó.


Así se pasa los días Joaquín Gómez. Siempre siendo fiel a sus responsabilidades. Con la cultura del trabajo y el esfuerzo que heredó y comprobó en su casa. Con esa mentalidad asoma en el presente del atletismo argentino. Sin pensar a largo plazo, sabe que el ciclo olímpico rumbo a Tokio 2020 está en marcha y él desde Avellaneda hará lo que mejor sabe hacer: entrenarse en Avellaneda para seguir transformado una carrera prometedora.

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